La posibilidad de que nuevas empresas de videocable se sumen a las tres que ya operan en la ciudad y, con eso, el espacio público sea invadido por cables y postes aún más que lo que hoy está puso en alerta a los vecinos y a varias instituciones que defienden sus intereses.
Sucede que los porteños vieron multiplicarse los tendidos aéreos hasta el cansancio, como consecuencia de una ley que, a fines de 2005, liberó a las empresas de la obligación de soterrar sus redes, excepto en el casco histórico y el microcentro. y , fueron testigos indefensos de cómo las instalaciones invaden sus balcones o los rodean como si fueran las cuerdas de un ring.
Atilio Alimena, el defensor del Pueblo adjunto de la ciudad que se ocupa de lo atinente al espacio público, indicó: "La ciudad se convirtió en una selva de postes y cables. Hoy, caminamos y se nos caen postes en la cabeza; hay que correr con las manos cables que andan colgando. Si vienen más operadores, va a ser un desastre".
Alimena recordó que, si bien dio marcha atrás con la prohibición de los tendidos aéreos, la última ley sancionada obligó a unificar -en un plazo máximo de 15 años- el posteado de las tres empresas habilitadas (Multicanal, Cablevisión y Telecentro) en columnas con capacidad para tres conexiones.
"Los que se sumen, tendrán que colocar columnas nuevas. O sea, será un paso atrás. Las existentes apenas soportan el peso de los tres cableados que ya sostienen", concluyó.
Por su parte, Carlos Campolongo, presidente del Ente Regulador de Servicios porteño, que tiene competencia en la materia, recordó que, liberadas las empresas del soterramiento, ahora el ente solamente trata con las prestatarias por postes en mal estado o cables que atraviesan balcones.
"El ideal de soterrar el cableado en toda la Capital era incumplible. Pero ni siquiera se respetó la exigencia de tender bajo tierra en el casco histórico. Si el espacio público «es innegociable», hay que buscar las ecuaciones técnicas y económicas para proteger al usuario", argumentó.